Basada en la novela homónima de Michel Houellebecq.
Hijo del gurú de una secta irrisoria, Daniel 1 hace crucigramas esperando a que su vida adquiera sentido. Se queda atrás. Silencioso. Indiferente a las cosas del mundo real; tanto a sus placeres como a sus desgracias.
Daniel 25 (descendiente número 24, por reproducción artificial, de Daniel 1) vive en silencio en una cámara subterránea, atado a las imágenes por satélite de un mundo exterior desértico, contaminado, devastado por las guerras étnicas y religiosas que han conducido a conflictos nucleares, a epidemias incontrolables y, sobre todo, a catástrofes climáticas de una magnitud sin parangón.
¿Cómo ha hecho Daniel 1 que Daniel 25 sea posible?
Puede ser que al pasar por una isla, un territorio aislado, donde Daniel 1 se planteó por fin cuál sería el futuro del mundo, y admitió la hipótesis científica y biológica de una posible eternidad humana. Puede que siendo el primero en acceder a desaparecer en beneficio de “otro él”, de un mutante, un “superhombre”. El que lo sobrevive todo.
Pero solo, ¿qué sentido tiene la supervivencia?
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